Cuento corto

Audrey Kawasaki







Nos conocimos todo,
Pero por poco tiempo.
La vida nos inundó en un beso salado bajo la lluvia fría de marzo.
Nunca llovía en Marzo,
Y nunca me volví a enamorar.











El corría como loco por la calzada central
Perseguido por sus demonios y mujeres.
Escapaba y la gente decía que no convenía vivir con un hombre así
Pero la garantía del amor pasado, me era suficiente
Para caer ciega y sorda, confiando en su corazón herido.



Bebimos
Fumamos
Hablamos en silencio
Y finalmente recorrimos el paisaje incierto de la piel
Con el tacto tembloroso y la respiración acompasada.

Volamos
Soñamos
Nos encendimos
Y fuimos luz en la oscuridad
Dos seres nocturnos, sin licencia, sin ver
Nos estrellamos en un abrazo finito.

Nos escondimos
Nos alejamos
Callamos
Y finalmente huimos uno del otro
No fuimos capaces de continuar.
Cobardes, infantiles, humanos.

Nos conocimos todo
Pero por poco tiempo
Nunca supe si mentíamos
Ni que ha sido de él ahora,
Pero lo amé
Lo suficiente para irme una noche
Y no volver jamás



POETIZA


Tal vez debí quedarme en los amores quietos
que podrían llenar mi vida con un nombre
en vez de buscar al evadido del hombre,
despojado, sin alma, ser puro, esqueleto." Idea Vilariño



Dices que las poetisas están locas.
Yo qué sé.
Sí ese término nunca me pareció adecuado,
He tratado de iniciar la tercera o cuarta guerra mundial
para que esa palabra desaparezca del diccionario.

Es absurda,
un tonto invento masculino,
¿acaso no se dan cuenta que la poesía es omnisexual?
Idiota, infantil, amormio.
Si todas las mujeres NO SON POETAS, son poesía.

¿Acaso no ves el ritmo, la rima y las metáforas cuando cocino el arroz?
¿Acaso no escuchas cómo llego a tu cama cargada de verbos y conjunciones?
¿No ves que salgo a la calle ataviada en versos alejandrinos dispuesta a trabajar
Como al parir, inventamos neologismos y reinventamos el mundo?

Esa necedad por etiquetar todo para evitar el acercamiento,
El contacto, el tacto, esa necedad por olvidar los nombres propios,
¿Qué importa una etiqueta? ¿Qué importa un adjetivo engañoso?
Pamplinas, verborrea absurda.

Poetiza la que te voy a poner
Hombre tenías que ser...
Ojos perdidos en busca de la perfección
Llorón de cuatro esquinas inteligible como yo,
Buscador incansable de lo inexistente,
Necesitado de las fantasías que ellas y yo
Articulamos para estar a tu lado.

Feminista, machista, mujer fatal, inocente, provocadora
Qué risa Alejandra, Rosario
Confundida, yo sin ser poeta sin etiquetas, tómame por tonta
pero tómame.

Bájame de este frío altar y provócame la risa
Como a Silvia, Safo o Gabriela
Bájame de este pedestal donde sólo se respira nostalgia
Qué risa Olga, Idea, Anne, Anaís de mi noche de San Juan

A pesar de los versos de los hombres
Conjúgame en verbos impronunciables,
Llena de adjetivo inservibles
Pero mírame a los ojos y ve que existo
Como ellas
Qué risa tienen todas ellas,... 

Que risa tengo yo.